DESCRIPCIÓN DEL ITINERARIO
La PR-AS 172, conocida como la Ruta de los Lanceros de Las Regueras, es una travesía que invita a sumergirse en el corazón de Asturias, donde la historia, la naturaleza y la arquitectura ancestral se entrelazan para ofrecer una experiencia única al caminante. Este recorrido circular, que se extiende por unos quince kilómetros, lleva a quienes lo recorren a descubrir no solo la belleza serena de los paisajes asturianos, sino también su rico pasado, repleto de historias que se cuentan a través de sus monumentos y rincones escondidos.
El viaje comienza en Santullano, la capital de Las Regueras, un apacible pueblo que desde el primer momento invita a desconectar del ajetreo cotidiano. Desde aquí, el sendero se abre camino hacia un entorno dominado por verdes colinas, prados llenos de vida y bosques frondosos que parecen susurrar los secretos de tiempos antiguos. El sonido de los pájaros y el murmullo del viento entre los árboles acompañan al caminante, creando una atmósfera de calma y contemplación.
A medida que se avanza, se encuentra la Iglesia de San Juan de Escamplero, un templo que guarda en sus piedras la esencia del medievo. Este lugar, punto de paso para los peregrinos del Camino de Santiago, es un claro testimonio del profundo arraigo religioso de la región. Su arquitectura, sencilla pero cargada de significado, y su entorno bucólico lo convierten en un remanso de paz que transporta al visitante a otra época.
Continuando el recorrido, el sendero se acerca a uno de sus grandes protagonistas: el meandro del río Nora. Este capricho natural del agua es, sin duda, uno de los momentos cumbre de la ruta. Desde los miradores que jalonan el camino, la vista se despliega en un espectáculo impresionante. El río, con su curso sinuoso, dibuja una curva perfecta rodeada de una vegetación exuberante que parece abrazarlo. El Nora, espejo de los cielos asturianos, serpentea lentamente, reflejando el verde de los árboles y el azul del cielo, mientras en sus riberas las garzas se dejan ver, añadiendo un toque de vida silvestre a esta escena de postal.
El camino no solo celebra la naturaleza, sino que también guarda historias de la vida cotidiana de quienes habitaron estas tierras. Pronto aparecen los restos de antiguos molinos de agua, vestigios de un tiempo en el que estos ingenios eran esenciales para transformar el grano en harina, sostén de la economía y la vida rural. Aunque muchos de ellos se encuentran en ruinas, su presencia evoca la perseverancia y el ingenio de generaciones pasadas.
Más adelante, el sendero cruza el Puente Medieval de Bolgues, una joya arquitectónica que, con su arco de piedra, desafía el paso del tiempo. Este puente, que une las dos orillas del Nora, es un símbolo del vínculo entre la naturaleza y el ser humano. Cruzarlo no es solo avanzar en el camino, sino también en la historia, imaginando a viajeros de épocas pasadas que lo utilizaron para cruzar el río y continuar sus jornadas. La corriente bajo sus pies y el canto del agua añaden una banda sonora natural a este momento lleno de significado.
El paisaje cambia a medida que el sendero se adentra en el Camino Real de la Mesa, una vía de comunicación histórica utilizada desde la época romana. Este tramo es un túnel natural formado por robles, castaños y avellanos, un paseo sombrío y fresco que parece envolver al caminante en un abrazo vegetal. El suelo, marcado por las huellas de generaciones de viajeros, es un recordatorio del carácter perdurable de este camino, testigo de los pasos de comerciantes, peregrinos y viajeros anónimos.
La PR-AS 172 no es solo un recorrido por la naturaleza; es una travesía emocional y cultural que conecta al caminante con el alma de Asturias. Cada rincón del sendero, cada curva del Nora, cada ruina y cada monumento hablan de un tiempo pasado que aún palpita en el presente. La armonía entre el entorno natural y el legado histórico transforma este recorrido en una experiencia que trasciende el simple ejercicio físico para convertirse en un viaje de descubrimiento y reflexión.
La ruta concluye en Santullano, donde el viajero, enriquecido por lo vivido, puede mirar atrás con satisfacción. Los recuerdos del meandro, del puente de piedra, de los molinos y de los bosques quedarán grabados en su memoria, como un tesoro que lo invitará a volver una y otra vez a esta tierra que tanto tiene por ofrecer. La PR-AS 172 es, en definitiva, una oda a la esencia de Asturias, una celebración de su pasado, su naturaleza y su espíritu indomable.