DESCRIPCIÓN DEL ITINERARIO
La ruta que hicimos en grupo en Villaviciosa, Asturias, fue una experiencia fascinante que combinó historia, naturaleza y tradición en un entorno único. Comenzamos en el encantador puerto de Tazones, un lugar que parece detenido en el tiempo, con sus coloridas casas de pescadores y su ambiente marinero inconfundible. Este pueblo, conocido por haber sido el punto de desembarco del emperador Carlos V en 1517, ofreció un inicio perfecto para un recorrido lleno de contrastes y sorpresas.
Desde el puerto, la PR-AS 199 nos llevó a ascender suavemente por caminos rodeados de una exuberante vegetación autóctona. A medida que nos adentrábamos en el interior, el sonido del mar Cantábrico quedó atrás, dando paso a un entorno más tranquilo y marcado por los vestigios de la historia local.
El momento destacado de la ruta fue la visita a la antigua mina de azabache, una reliquia del pasado minero de Asturias. Este mineral, famoso por su brillo negro profundo, tuvo una gran relevancia en la Edad Media, cuando se extraía de estas tierras para ser trabajado y convertido en joyas y amuletos. La mina, aunque ya no está en uso, conserva su aire misterioso y un carácter especial que nos conectó con las tradiciones de la región.
Tras la mina, el camino continuó entre paisajes que alternaban prados verdes, bosques densos y pequeñas aldeas con arquitectura tradicional. La última incorporación a nuestra ruta, los Molinos de Oles, añadió un componente etnográfico que enriqueció aún más la experiencia. Estos molinos, auténticos testigos de la vida rural asturiana, nos permitieron imaginar cómo generaciones anteriores vivieron y trabajaron en armonía con el entorno.
El recorrido, de carácter circular, nos devolvió finalmente a nuestro punto de partida en Tazones, dejando en todos nosotros la sensación de haber explorado una parte de Asturias rica en historia y belleza natural. Fue un día de conexión con la naturaleza, con el pasado de la región y, sobre todo, con el grupo que compartió esta experiencia única.